Natural Born Faker (Article is in Spanish)

Filed under: Fraud and Deception, Truth that's Stranger than Fiction

This article, previously published in Cultura/s in June 2003, is about Michael Born, a German television reporter who made up his stories. He was far more extreme than Jayson Blair at the New York Times. He created events with actors, tomato sauce blood, etc. and sold them to German cable channels in the 1990’s.

The real question is whether Born is the only one culpable, as the court decision decreed, or were the buyers of the stories equally guilty for not checking them out. -JS

El caso de Jayson Blair y sus artà­culos falseados y/o inventados en The New York Times ha supuesto un nuevo impulso para la instauracià³n del “fake journalism” –o como lo define el gran Tom Kummer, “borderline journalism”-, como género en sà­ mismo que tarde o temprano se estudiarà¡ en las facultades de periodismo. Pero el caso Balir nos habla mà¡s bien de la moraleja que extraer del mismo: el bajà³n en el control de calidad, del seguimiento por parte de los responsables del material publicado incluso en emporios como el “Times”. Y, claro, si bajamos a otros niveles, echémonos a temblar. Una década atrà¡s, hacia 1993, se dio el caso mà¡ximo de este tipo de negligencia, esta vez en la jurisdiccià³n televisiva, generando de paso un mito catà³dico, alguien que deja a Blair como lo que es: un simple becario vago y muy pelota. Hablamos de Michael Born (1958, Lahnstein, Alemania).

Michael no era un alumno brillante y acabà³ como pudo el bachillerato elemental. Tras el fracaso escolar, le dio por montar varios grupos musicales con nulo acierto, por lo que en su pueblo se le conocà­a con el bonito mote de “El Fracaso”. Como suena. Su familia regentaba una tienda de mascotas de la que llegà³ a hacerse cargo y que, claro, llevà³ a la ruina en poco tiempo. A estas alturas ya era evidente que El Fracaso no se manejaba bien en la vida real.

La llegada de las teles privadas en Alemania Federal a mediados de los aà±os 80 pilla a Michael buscà¡ndose la vida en el medio. Algunos trabajos en productoras, no siéndole ajeno el mundo de las cà¡maras, la edicià³n, etc. Llegarà¡ a finales de la década a cubrir conflictos en el Là­bano, o incluso, segàºn afirma Born, llegarà¡ a merodear por la guerra del Golfo de 1991.

El auge de los canales privados alemanes genera a principios de los 90 una demanda de material mà¡s llamativo e impactante. Y Michael lo ve claro: inventarse historias a la medida, “fabricarlas” con actores, extras, etc. Filmar esas historias y venderlas. Y asà­, acabà³ colocando montones de verdaderos falsos reportajes a varios canales televisivos alemanes. Una photo opportunity que en su dà­a se hizo con Yasir Arafat le iba muy bien para acabar de colar sus falsos productos a los canales: Born, un chico importante, conectado. Y Born parià³ reportajes de rabiosa actualidad”¦ 100 % falsos.

¿Un ejemplo? En Grecia filmà³ al padre de un colega griego haciendo ver que patrullaba la frontera con Albania. El seà±or llegaba a disparar contra presuntos invasores albaneses en plena noche. Al dà­a siguiente Micha regà³ el suelo con”¦ ¡salsa de tomate!, y la hizo pasar como sangre albanesa. Y lo grabà³. Y se emitià³. Y en otros productos abordà³ el contrabando de refugiados, caza ilegal de gatos, fabricacià³n de bombas para atentar los kurdos del PKK en Turquà­a”¦ Un universo impactante. Mà¡s de 20 palpitantes reportajes vendidos esencialmente a los truculentos canales privados alemanes, RTL Stern y Spiegel TV, y también a la ARD, por lo que se calcula que cobrà³ en total unos 350.000 marcos de entonces, unos 180.000 euros.

Al ver Born que la cosa funciona y que las televisiones compraban lo que fuese, perpetra su obra maestra: Der Ku Klux Klan in Deutschland. Se inventa una supuestam célula secreta del Klan en Alemania. Nazis que quemaban libros, iban disfrazados como el Klan, soltaban insultos anti-semitas, etc. El reportaje creà³ polémica y dio pie tras su emisià³n a una investigacià³n muy seria de la Fiscalà­a alemana. Born fue llamado a declarar; empezà³ a caer en contradicciones y a explicar vaguedades, todo lo cual hizo mirar con lupa sus otros trabajos televisivos. Coincidencias: uno de los nazis encapuchados era la misma voz -y se supone que el mismo cuerpo- que el de un narcotraficante y el de un fabricante de bombas kurdo (o sea, todo un super-villano). It”™s All Fake.

La fiscalà­a de Coblenza alucina definitivamente, entra en pà¡nico, decide actuar de oficio y abre sumario contra Born. A finales de 1994 empieza el juicio contra “El Fracaso”. ¿Cargos? Estafa, tenencia ilà­cita de armas, torturas a animales, injurias, daà±os, simulacià³n de delito, falsificacià³n de documentos (vale, quizà¡ suene a chiste pero”¦ ¡hasta su carnet de conducir era falso!). Tras 20 meses de juicio, la audiencia provincial lo condenà³ en diciembre de 1996 a cuatro aà±os de cà¡rcel por engaà±o, violacià³n de la ley, maltrato de animales y simulacià³n de delito.

La àºnica defensa, pero rematadamente sà³lida, del gran Born durante su juicio se resume en una frase: “les hubiera vendido a las televisiones el aterrizaje en Marte”. Peor, Michael: te hubieran comprado el aterrizaje en Marte y lo hubieran emitido en prime time. La cuestià³n es: ¿quién tendrà­a que ir a la cà¡rcel, Michael Born o los que le compraban su material inventado, sus paparruchas? La cosa està¡ clara. Finalmente, los nada escrupulosos canales televisivos se libraron de cualquier castigo, para pena del juez Ulrich Weiland, que declarà³ “ellos tenà­an la obligacià³n moral de comprobar la honestidad del material”. ¿Qué es mà¡s delictivo, vender el aterrizaje en Marte o comprar dicho aterrizaje? La moraleja Blair de la que hablà¡bamos al inicio.

Ademà¡s de sus obras catà³dicas, Michael, verdadero mago, hacedor de que lo imposible se haga posible, nos ha legado Wer einmal fà¤lscht (Quien miente una vez, KiWi, 1997), libro en el que explica todo el asunto. Es un texto llamado a convertirse en el Libro Rojo del “borderline journalism”, un género cargado de futuro. Libre ya, lo suyo serà­a proponerle a Michael grabar “Born on Born”, un falso reportaje sobre Michael Born, verdadero Natural Born Faker.

© Miguel Ibanez